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Museo Nacional de la Inmigración
Hotel de InmigrantesLogo realizado integramente por "alemanesdelwolga.com.ar"
La creación del Museo Nacional de la Inmigración, en el Antiguo Hotel de Inmigrantes de Puerto Madero, alberga un trozo importante de nuestra historia. Nos permite descubrir, admirar y valorar como llegaron nuestros antepasados y cómo fueron sus primeros pasos en nuestro país.
Nuestro más sincero agradecimiento a todos los integrantes del Museo por su delicada tarea de preservar y difundir los documentos de la inmigración, de incalculable valor para el presente y generaciones futuras en el conocimiento de nuestra historia.
Reseña HistóricaClic para Mostrar/Ocultar
El Camino de los InmigrantesClic para Mostrar/Ocultar
Los Hoteles en Bs.As.Clic para Mostrar/Ocultar
El MuseoClic para Mostrar/Ocultar
Bibliografía ConsultadaClic para Mostrar/Ocultar
La inmigración en el contexto internacionalSubir

La movilidad geográfica de las personas ha sido una constante a través de la historia. Desde mucho antes de la emigración de masas, hombres y mujeres se desplazaron durante siglos por razones económicas, políticas o religiosas, como así tambien, las producidas por conquistas que originaban colonias.

Tradicionalmente, en las sociedades agrícolas y pastoriles se producían movimientos estacionales de mano de obra debido a los ciclos agrícolas y a la trashumancia ligada a la ganadería. Otras formas de movilidad en la sociedad preindustrial fueron las migraciones del campo a las ciudades, los desplazamientos voluntarios o forzosos producidos por las guerras y las rivalidades entre Estados, la expulsión de minorías religiosas, el movimiento de artesanos especializados que ofrecían sus servicios en distinas regiones... (Continuar).

La inmigración en el contexto nacionalSubir

Argentina fue uno de los países de América que más inmigrantes recibió en el período de emigración de masas.
Uno de los rasgos que diferencian a la Argentina de otras naciones latinoamericanas en la segunda mitad del siglo XIX es que el progreso argentino fue la encarnación, en el cuerpo de la Nación, de lo que comenzó por ser un proyecto formulado en los escritos de algunos pensadores que, como Alberdi y Sarmiento, se distinguieron por su peculiar clarividencia.

Entre 1853 y 1880 el proceso de pacificación política del país fue acompañado por el de instauración de un Estado Nacional, cuyos fundamentos fueron establecidos por la Constitución de 1853. En el pensamiento de los hombres de la Organización Nacional, un objetivo primordial era el de insertar a la Argentina en un mundo en transformación, y para ello era necesario sentar las bases de un nuevo país, que rompiera con la herencia del régimen colonial . (Continuar).

La expansión económicaSubir

Desde mediados del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial la economía argentina creció en forma sostenida, a un ritmo que se aceleró a partir de la década de 1880. (Continuar).

La legislación migratoriaSubir

La legislación argentina otorga igualdad de derechos y obligaciones a nativos y extranjeros. Así lo sostiene nuestra Constitución en su artículo 20 cuando expresa: "Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión….no están obligados a admitir la ciudadanía, ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias…". (Continuar).

La nueva fisonomía de la sociedadSubir

La llegada de la inmigración masiva tuvo impacto inmediato y de arraigo permanente en las costumbres y vida cotidiana de los argentinos. (Continuar).

Procedencia de los inmigrantesSubir

Su procedencia fue variando con el tiempo. Durante la mayor parte del siglo XIX, los mayores contingentes de emigrantes salieron de Europa Nord-occidental, con las Islas Británicas -incluyendo a Irlanda- en primer lugar, seguida por Alemania (más correctamente los estados que constituirían el futuro imperio alemán) y en tercer lugar por los países escandinavos (Continuar).

El viaje de los inmigrantesSubir

Para los emigrantes el viaje comenzaba en el momento en que partían de su pueblo natal para dirigirse a los puertos. La partida solía ser un acontecimiento colectivo, en el que eran protagonistas grupos de parientes y paisanos que se dirigían al exterior de acuerdo a un itinerario prefijado. (Continuar).

Asilo de inmigrantesSubir

"El término asilo es impropio; bueno para un establecimiento de mendigos, implica una idea depresiva aplicada al edificio que va a construirse para el servicio de los colosales intereses de la inmigración", reflexionaba a fines del siglo XIX Guillermo Wilcken, secretario de la Comisión Central de Inmigración, refiriéndose a su proyecto de crear un lugar que acogiera a los grupos de inmigrantes recién llegados.

La importancia del término con el que se definiría al futuro edificio era vital para los hombres de la época de Wilcken (Generación del 80), que estimaban que las ideas contenían en sí el germen de su segura concreción, máxime en un país como la Argentina, que ofrecía a todos los hombres del mundo la posibilidad de forjar un futuro de progreso material e intelectual.

Se trataba entonces de "construir el establecimiento destinado a atraer, modelar, preparar y entregar al país la población que espera para elevarse al nivel de las naciones más florecientes", en palabras del propio Wilcken. Finalmente se dio el nombre de Hotel de Inmigrantes al complejo edilicio que debía contribuir a un mejor control administrativo por parte del Estado, a otorgar asistencia social al inmigrante y a operar como icono propagandístico en los folletos que se distribuían en el Viejo Continente.

La inserción de los inmigrantes en la Argentina no fue sencillo. En muchos casos, al arribar con muy pocos recursos, nuestro país les dio alojamiento en los llamados "Hoteles de Inmigrates". Los proyectos que se sucedieron para construir un  hotel definitivo fueron muchos, y cada uno de ellos fracasó en forma reiterada, produciendo circunstancias complejas para sus habitantes.

La gran mayoría no encontró la acogida proyectada, como exhíbe esta carta del inmigrante José Wanzaal enviada al semanario El Obrero; Nº 36, del 26/9/1891: "Aprovecho la ida de un amigo a la ciudad para volver a escribirles. No sé si mi anterior habrá llegado a sus manos. Aquí estoy sin comunicación con nadie en el mundo..." (Ver texto completo).

El 17 de julio de 1857 se aprueba por unanimidad el texto del contrato de alquiler del local destinado para el depósito de inmigrantes. El edificio ocupaba un frente sobre la calle Corrientes, con su puerta principal correspondiente al Nro. 8 de la citada arteria.

Se desprende de documentación existente que el primer grupo de inmigrantes que se alojó en el asilo lo hizo el 13 de Agosto de 1857, procedente del puerto de Le Havre (Francia) situado en el centro mismo del litoral marítimo noroeste de Europa, en la ribera derecha de la boca del estuario del Sena. Aquel primer grupo estaba constituído por 36 personas, todas de nacionalidad suiza, compuesto por 7 hombres, 7 mujeres, 11 niños y 11 niñas. Treinta de sus componentes figuraban como labradores y seis sin profesión.

Entre el 13 de agosto de 1857 y el 11 de marzo de 1859, fueron alojados en el asilo 462 personas; 260 eran hombres, 169 mujeres, 82 niños y 45 niñas: 202 figuraban como labradores, 161 como obreros y 98 sin profesión. Sus nacionalidades eran: 142 suizos, 70 españoles, 127 franceses, 64 lombardos, 10 belgas, 33 sardos, 8 prusianos, 2 holandeses y 6 toscanos.

El 25 de Setiembre de 1862 se convoca a sesión extraordinaria para deliberar sobre la publicación en el diario "Standrat" del día 23 del mismo mes. En el artículo de referencia se llamaba la atención a los lectores (que se presume británicos) sobre "...los vascos e italianos parece que aceptan la hospitalidad del asilo sin quejarse, pero el mismo es un engaño; no tienen camas ni comodidades, ni asilo o habitación en que puedan reposar sus cansados huesos [...] Con todo, tal fue la miseria sufrida por nuestros compatriotas el año pasado, que los residentes ingleses, escoceses y americanos contribuyeron liberalmente para librarlos de semejante hospitalidad". De ahí que no hubiera británicos en el asilo, pero, si bien los términos de la nota del diario parecen excesivos, no deberían estar alejados de la realidad.

Con fecha de 5 de enero de 1874 la Comisión de Inmigración recibió una orden de la Municipalidad de cerrar el asilo de la calle Corrientes y no alojar en él a ningún inmigrante. No encontrándose en los suburbios "casa aparente", la municipalidad cedió en Palermo un terreno de 8 manzanas en el que se construyeron casillas de madera y se instalaron 30 carpas para 10 y hasta 30 personas cada una. Este fue el que se dio en llamar el "Asilo de Inmigrantes Provisorio de Palermo".

El 14 de enero se trasladáron a este "Asilo Provisorio" 300 emigrantes de los cuales algunos cayeron enfermos de la epidemia de cólera que ya azotaba a la ciudad. El día 27, la municipalidad ordenó levantar el campamento de Palermo poniéndose a disposición de la aún llamada Comisión, la "Quinta Bollini" que estaba situada en la calle Chamango (hoy Avenida Las Heras) entre Bustamante y Bollini (hoy Billinghurst). Los propietarios arrendaron la "Quinta" con la condición de que no se hicieran cambios en las instalaciones, ni obras en los edificios. No disponía de cocinas suficientes ni de comodidades para el servicio de las comidas; fue por esta razón que, cada mañana y cada noche, los inmigrantes que allí estaban "asilados" debían trasladarse a las instalaciones de Palermo para su almuerzo y cena.

Algunos días después se declaró allí también el cólera. Con el objeto de paliar la situación durante aquel enero se despacharon directamente al interior 598 emigrantes que, a poco de su llegada encontraron trabajos remunerativos.

Pasada la epidemia, los inmigrantes fueron enviados nuevamente al local de la calle Corrientes 8, en espera de la finalización de las obras del Asilo que se construía en la ribera.

Pero cuando se suspendieron las obras de aquel local, Wilcken, a cargo de las funciones de la anterior Comisión renunciante describe al Ministro del Interior Frías diciéndole:

"...que viendo que la obra se retarde indefinidamente hace ya tiempo que me ocupo en buscar un edificio que reúna alguna siquiera de las condiciones requeridas para trasladar provisionalmente el Asilo, cuya permanencia en el local que hoy ocupa sería un hecho indisculpable pues, sobre ser un sótano húmedo, sin ventilación y completamente velado a la acción del sol, su patio es el pasaje de una mal construida e inmunda cloaca, cuyas emanaciones, aún en la presente estación son insoportables y pestíferas. He tenido al menos la fortuna de encontrar un sitio que, por su ubicación, amplitud y elevación ofrece todas las conveniencias para el objeto".

El 20 de agosto se autorizan los gastos para contratar el terreno sólo por un año (pensaban terminar al otro) y realizar las obras pertinentes. Éste ocupaba parte de la actual Plaza San Martín. El 10 de noviembre de 1874 hubo un traslado de inmigrantes a este sitio, que duró hasta 1882. Luego los ocupantes fueron trasladados al hotel de Cerrito.

Hotel de la calle CerritoSubir

El 3 de noviembre de 1881 se aprueba el contrato para instalar el Asilo de Inmigrantes en el local que había servido para la exposición Industrial y Artística Italiana en Cerrito entre Arenales y Juncal. Como el lugar quedó completo rápidamente, el 5 de enero de 1884 se propone levantar habitaciones en el terreno alquilado para ensanchar las instalaciones en razón del aumento de su población.

Con el tiempo se deteriora y se hace inhabitable. Finalmente queda así hasta principios de 1888. En 1884 el cólera afectó nuevamente a la población y fue causa de gran parte de la emigración a las "cuadras" de los terrenos de la Exposición Rural y a diferentes cuarteles. El 29 de noviembre del mismo año se extiende una orden de pago para un hotel de inmigrantes en San Fernando. Su uso fue intermitente.

Hotel "definitivo" en San TelmoSubir

El 29 de octubre de 1883 se aprueba la construcción del edificio en la manzana: Paseo Colón, Balcarce, San Juan y Comercio (hoy, Humberto I). Se traba la construcción por protesta de vecinos, por la existencia de una iglesia a media cuadra y por el interés de los propietarios. Entoces no se continuó con el proyecto y se siguió utilizando Cerrito, San Fernado y el de Caballito.

 

Asilo San Fernando y CaballitoSubir

El Asilo de San Fernando se usaba en forma temporaria cuando arribaban oleadas grandes de inmigrantes o en las epidemias de cólera. Se supone que se usó hasta principio de los años 90. El 9 de abril de 1886 se arrienda la quinta del Dr. José Ocantos en Caballito y el 27 de enero de 1887 se ordena transladar allí un grupo de inmigrantes después de haber hecho las reparaciones necesarias. Esto generó la protesta de los vecinos como en los otros casos, aunque no llegó a mayores porque el uso del Asilo fue esporádico y en abril del 88 caduca el contrato de alquiler sin extender el mismo.

 

El hotel de la rotondaSubir
Conocido también como el "Hotel de Inmigrantes Redondo" y denominado por la prensa de su época "La Vergüenza Pública", se encontraba en algún lugar de la Ribera, aproximadamente en el edificio de la terminal del F.C.G.B.M. Es el que quedó más documentado fotográficamente. Se usó durante dos décadas y estaba compuesto por dos cuerpos adosados pero distinguibles:

a) Poligonal: la gente creía que era el único edificio que componía el hotel. Se sospecha que sólo había dormitorios en ese cuerpo.
b) Alargado rectangular: compuesto por cocinas, comedores, sanitarios, baños, oficina de administración, patios y tanques de agua.

Se lo amplió varias veces dado que se dudaba si iba a ser definitivamente el edificio final . Se ocupó el 27 de enero del 88 finalizando su uso en julio de 1911.

El último hotel de inmigrantesSubir

En 1905 se adjudica la obra para construir el desembarcadero y el que sería el hotel definitivo. El edificio del desembarcadero se entregó el 8 de diciembre de 1907. En 1911 se termina la construcción del complejo.
El paulatino declive de la inmigración a partir de los primeros años de la década del 50, señalan el fin de su actividad.
Pero la historia del Hotel de Inmigrantes no concluyó. Afortunadamente, el proyecto de transformarlo en museo se ha concretado. En el predio que ocupaba todo el complejo hoy funciona la Dirección Nacional de Migraciones, con sus dependencias. Nada se ha modificado ni derruido y el Hotel (hoy Museo) conserva su vitalidad como el la época más activa. (Continuar).

Creación del Museo de la InmigraciónSubir

El proyecto de crear un museo de la inmigración reconoce como precursoras a las colectividades que, desde principios de la década del 70’ hasta la actualidad, persistieron en esta iniciativa, impulsando o acompañando las gestiones que con este fin se llevaron a cabo desde la Dirección Nacional de Migraciones. (Continuar).

Base de datos de la inmigraciónSubir

Se encuentra disponible una base de datos desde 1882 a 1929, mediante la cual usted podrá conocer en qué fecha, barco y con cuál oficio llegó su antepasado al país. Dicha base se ha elaborado por el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, con el material histórico que se conserva en la Dirección Nacional de Migraciones. (Continuar).

 

Servicio e Información del MuseoSubir

El museo cuenta hoy con una biblioteca especializada en la temática migratoria, base de datos, el archivo histórico y un intenso programa de visitas guiadas. (Continuar).

BibliografíaSubir
►"Bajaron de los barcos" Colegio Schönthal A-581 - Ciudad de Buenos Aires - Cap. Fed. 1998.
►"¿Dónde durmieron nuestros abuelos?: Los Hoteles de Inmigrantes de la Ciudad de Buenos Aires." Ochoa de Eguileor, Jorge y Valdés Edmundo.
►"Museo Nacional de la Inmigración".
►"Los Trabajadores" Panettieri José.
►"Una historia de inmigrantes" Casanovas, Laura S. en La Nación, Buenos Aires, 29 de noviembre de 1998.
►"Todo es historia" Luna, Félix (director) N° 398. Buenos Aires, septiembre de 2000.
►"En el combate del Graf Spee el mar estaba calmo" Urús, Mariana.
►"Cual ovejas sin pastor" Diego Zijlstra
►"Historia de los Hospitales de Comunidad de la Ciudad de Buenos Aires" Jankelevich, Angel
►"Archivo General de la Nación"
►"La colonización judía" Leonardo Senkman (M. Alpershon Memorias de un colono judeoargentino, en: Judaica Nº 50, págs. 69 a 74).
►"Argentina un país de inmigrantes" Ministerio del Interior -Dirección Nacional de Migraciones-.

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